El ABC de la Tecnología en las artes escénicas
Gustavo Schraier
Productor ejecutivo y artístico, coordinador de producción del Complejo Teatral de Buenos Aires, docente universitario de gestión y producción escénica y autor del libro "Laboratorio de producción teatral 1".
    Gustavo Schraier
Una mirada sobre el teatro y las nuevas tecnologías

Este texto, surgido tras mi participación como panelista en la mesa de diálogo- debate “Tendencias en la creación y nuevas tecnologías en las Artes Escénicas” del 5º EIPE[1] -evento que reseño en otra sección de esta misma revista- es una primera aproximación al tema de las nuevas tecnologías aplicadas al teatro, desde mi experiencia profesional como productor ejecutivo y artístico por algo más de 25 años. 

Teatro / Artes Escénicas / Nuevas Tecnologías / Digital

Desde su mismo origen la humanidad ha ido evolucionando y con ella la tecnología  a la que, a pesar de no existir definiciones únicas ni definitivas, podemos describir como un conjunto de conocimientos, técnicas y habilidades que se aplican para alcanzar un fin específico, usualmente encontrar una solución a un problema o satisfacer una necesidad determinada.

De acordar con la descripción anterior y avanzando un poco más, entonces podemos pensar las nuevas tecnologías como aquellos desarrollos e innovaciones que se vienen produciendo en toda clase de tecnología y en la actualidad, de forma destacada pero no exclusiva, en aquellas que se centran en los procesos de comunicación que agrupan a la informática, al audiovisual y a las telecomunicaciones y que incluye también a la combinación de los tres en el multimedia. [2]

No es ninguna novedad que todos esos continuos avances y fundamentalmente, los producidos en las últimas décadas con las tecnologías informáticas y digitales -las computadoras, Internet, la Web, la Web 2.0, el correo electrónico, las TIC[3], la banda ancha, el WiFi, las redes sociales, los dispositivos móviles, las plataformas y multiplataformas y muchos, muchísimos etcéteras más- han transformado de manera radical los modos de afrontar, de comprender y de transitar nuestra vida cotidiana en todos sus aspectos y qué duda cabe, los continuarán transformando eso sí vaya uno a saber cómo.

Y, ¿con el teatro y la tecnología qué ha sucedido? Como es obvio, el teatro –al igual que la danza, la música, la ópera, el circo y todas las otras manifestaciones comprendidas dentro de las artes escénicas- no ha resultado indiferente a la evolución de la tecnología a la cual ha ido incorporando a lo largo de toda su historia y desde sus mismos orígenes a medida que fue apareciendo o que la fue necesitando, siendo quizás una de las innovaciones tecnológicas más significativas del teatro occidental la acontecida a finales de un ya lejanísimo siglo XIX cuando la luz eléctrica sustituyó a la luz de gas para terminar revolucionando los modos de iluminar la escena.

Actualmente en el teatro, o en buena parte del mismo, se puede observar la presencia cada vez más frecuente de nuevas tecnologías informáticas y digitales que se van integrando a otras muchas tecnologías anteriores - que en su momento también fueron nuevas - con las cuales se van articulando y complementando de forma gradual. Esta dinámica que me gusta denominar de integración tecnológica puede verse, por ejemplo, en el desarrollo de los procesos de producción de los espectáculos, en el funcionamiento de las organizaciones escénicas que los producen y en el arte, oficio o profesión particular que cada uno de nosotros lleva a cabo en el entramado productivo.

Ahora bien, antes de hacer una descripción de algunas de estas nuevas tecnologías y puntualmente de aquellas con las que he tenido algún tipo de experiencia directa o indirecta en la producción escénica, me parece necesario que las podamos diferenciar de acuerdo a su área o ámbito de aplicación.

Por una parte, las que denominaría nuevas tecnologías aplicadas a la escena (o en la escena, como se dice en España) en donde aún hoy en día suelen convivir en perfecta armonía las técnicas tradicionales de realización y construcción con las tecnologías de última generación, lo artesanal con lo industrializado, lo manual con lo mecánico y lo analógico con lo digital y por la otra, aquellas que llamaría nuevas tecnologías entorno de la escena en donde todo o casi todo suele estar informatizado y digitalizado.

Las primeras, las nuevas tecnologías aplicadas a la escena, serían como su nombre lo indica todas aquellas que podemos relacionar con el hecho escénico en sí mismo, es decir el que va desde su misma concepción como idea/proyecto, pasando por su diseño, organización y desarrollo hasta culminar con su materialización y posterior presentación como producto escénico en un escenario/espacio escénico[4] y ante un público y que hemos ido incorporado principalmente a nuestros modos de creación, gestión, producción y exhibición.

Obviamente arbitraria, incompleta y tal vez desordenada temporalmente, una descripción de algunos de estos últimos avances tecnológicos, informáticos y digitales, incluye: 

  1. Software, programas y herramientas informáticas diversas aplicadas a la gestión y la producción de espectáculos en presupuestos, programación, planificación, organización, control y supervisión, incluyendo el correo electrónico, sistemas en red,  Intranet, almacenaje de archivos en la Nube, etc. –en la actualidad, es muy difícil que un productor o gestor no trabaje con algún tipo de herramienta informática y digital-.
  2. Software y aplicaciones informáticas para el desarrollo de los distintos diseños creativos de la escena y fundamentalmente, de escenografía y de iluminación.
  3. Software utilizado para el subtitulado/ traducción simultánea de espectáculos en idioma extranjero que se proyecta sobre pantallas o que se transmite vía displays electrónicos.
  4. Dispositivos de automatización digital que posibilitan los desplazamientos de plataformas y escenografías corpóreas así como de ciertos elementos de la caja escénica de los teatros como las varas de parrilla o los mismos escenarios (que en muchas salas teatrales del país y del extranjero aún conviven con técnicas operativas de tipo manual y/o mecánica).
  5. Routeado, un proceso digital que permite cortar, grabar y dar forma en 2D y 3D a distintos materiales para la elaboración de piezas y objetos complejos que se utilizan en escenografía y utilería.
  6. Mesas de control de iluminación digitalizadas o computadoras y/o notebooks con software de iluminación espectacular que suplantan a las consolas analógicas del tipo manual -aunque estas últimas se siguen utilizando muy a menudo en muchos teatros por su bajo costo, por su disponibilidad en el mercado o por la sencillez de su funcionamiento-.
  7. Luminarias del tipo robótico o inteligente, que vulgarmente llamamos luces móviles para distinguirlas de los artefactos de iluminación fijos y convencionales – en la actualidad, es muy común que coexistan sin problemas ambos tipos de artefactos lumínicos-.
  8. Pantallas de Led que, dependiendo de la obra o espectáculo teatral, se utilizan como recurso expresivo y creativo para componer imágenes tanto en escenografía como en iluminación.
  9. Mesas de control y de monitoreo y computadoras, notebooks y ciertos dispositivos móviles utilizados para la reproducción digital de sonido que aún se conectan a equipos del tipo analógico como consolas, amplificadores y altavoces -en otra de esas perfectas convivencias entre lo tradicional y las nuevas tecnologías de las que hablaba.
  10. Reproductores de sonido digital del tipo personal como los MP3, MP4 o equivalentes que se utilizan en determinadas experiencias performáticas, por ejemplo, en algunas intervenciones artísticas o en instalaciones escenográficas –en este caso, el dispositivo reproductor funciona a manera de un audioguía que cada espectador manipula de acuerdo a lo que le interesa escuchar en relación a lo que está viendo-.[5]
  11. Microfonía del tipo inalámbrica, incluido los actuales sistemas de conexión, monitoreo y amplificación sonora mediante conexión del tipo WiFi. 
  12. Sistemas de sonorización y amplificación de teatros y auditorios preparados para hipoacúsicos.
  13. Cámaras de video HD para captura y reproducción de imágenes en vivo y en directo,  equipos reproductores –DVD o Blue Ray Player, computadoras, tablets, etc.-, video proyectores analógicos, digitales y multimedia[6], incluyendo proyectores para el video mapping - el cual permite sustituir a las escenografías corpóreas a través de proyecciones múltiples y tridimensionales-.
  14. Sistema de chroma key o blue screen –también conocida como pantalla azul- que, proveniente del cine y la televisión, suele utilizarse en ciertos espectáculos escénicos para generar determinados efectos especiales y escenográficos proyectados sobre pantallas o elementos escenográficos de color azul.[7]
  15. Streaming, skype u otras plataformas de transmisión multimedia a través de computadoras e Internet usados en las performance que vinculan lugares, personas y actividades remotas en un evento teatral único.[8]

 


EL TEATRO DIGITAL – LA TECNOLOGIA TRANSFORMANDO AL TEATRO SEGÚN LA BBC

 

En cuanto a las nuevas tecnologías entorno de la escena serían aquellas relacionadas indirectamente al hecho escénico y por supuesto, por fuera o alrededor del escenario y que integramos, por ejemplo, a nuestros modos de financiamiento, de comunicación, de comercialización y de distribución de una obra o espectáculo de teatro, pudiendo incluirse también aquí aspectos referidos a las pautas de consumo teatral.

Un detalle de estas innovaciones tecnológicas en torno de la escena, también parcial, inconcluso y desorganizado, incluye:

  1. Software, servicios y herramientas informáticas para la distribución y circulación de espectáculos como los utilizados en planificación, organización, logística y desarrollo de giras, correos electrónicos, sistemas en red, almacenamiento e intercambio de archivos digitales en la Nube, etc.
  2. Software y aplicaciones desarrolladas especialmente para el diseño del arte gráfico y para la edición de fotografías, imágenes y multimedia.
  3. Difusión y promoción de espectáculos o de la programación de teatros, productoras y/o compañías a través de medios de comunicación no tradicionales como los sitios de Internet, las redes sociales, los blogs, las mailing list, la inclusión de banner publicitarios en otras plataformas de Internet, etc., que se complementa y se potencia con la comunicación por los canales tradicionales –gráfica, radial y televisiva-.
  4. Plataformas de Internet especializadas en el servicio de ticketing – reserva y venta electrónica de entradas/tickets con la posibilidad de incluir en tiempo real todo tipo de promociones, estímulos, descuentos, etc., si la demanda para una función determinada no es la esperada-.
  5. Base de datos digitales que recopilan y segmentan información específica, detallada y estadística sobre los distintos tipos de consumos de nuestras audiencias y que suele utilizarse posteriormente como una de las herramientas claves del marketing cultural y/o escénico.
  6. Plataformas de Internet dedicadas exclusivamente a la difusión y promoción de las actividades escénicas y/o culturales como espectáculos, cursos y talleres, convocatorias y castings, novedades y reseñas, etc.   
  7. Transferencia de información, datos y archivos de video, imágenes y música vía Internet, correo electrónico, Skype, WeTransfer, almacenamiento en la Nube u otras aplicaciones similares que suelen usarse para la generación de intercambios y de circulación de espectáculos y compañías teatrales –en reemplazo o, en ocasiones, conviviendo con el envío y mensajería de material por correo postal-.
  8. Registro audiovisual y almacenamiento digital de las exhibiciones escénicas en DVD o soportes similares a manera de archivo documental de teatros o de compañías teatrales estables.
  9. Comercialización de discos de video digital, DVD, derivados de las representaciones en vivo – en este caso el teatro suele tener ciertas dificultades a la hora de pasar al lenguaje audiovisual a diferencia de lo que puede llegar a suceder con otras manifestaciones escénicas como la ópera, los conciertos o el ballet, pero aún así ciertas compañías teatrales estables del país y del extranjero suelen utilizar este recurso de merchandising con resultados satisfactorios-.
  10. Pantallas de Led como herramienta de comunicación publicitaria de espectáculos en marquesinas, cartelería y/o display de teatros y auditorios.
  11. Aplicaciones diseñadas para la presentación de formularios para fondos de financiamiento o de apoyo económico a la actividad teatral y/o cultural ante organismos públicos o privados, nacionales o extranjeros, exclusivamente vía Internet o por otros medios digitales y electrónicos.
  12. Sistemas de crowdfunding o de microfinanciamiento de tipo colectivo a través de plataformas de Internet especializadas – esto se está utilizando cada vez más frecuentemente en proyectos teatrales independientes, alternativos o de carácter más experimental-.
  13. Redes y plataformas de distribución, circulación e intercambio de espectáculos escénicos a nivel local, regional e internacional a través de Internet.
  14. La difusión de espectáculos completos o de anticipos y fragmentos de espectáculos mediante su visualización por Youtube o por portales similares con fines promocionales.
  15. Dispositivos de plotteado digital que se utilizan, por ejemplo, para la realización de gigantografías.  

Con respecto a los dilemas y a las oportunidades que dichas nuevas tecnologías están generando en la escena teatral presente, me remitiré también a las experiencias que he tenido con las mismas y que casualmente había punteado a propósito de mi intervención en la mesa de diálogo- debate sobre nuevas tecnologías del 5° EIPE.  Entre las oportunidades, puedo señalar por ejemplo:

  • La diversidad, disponibilidad, funcionalidad y flexibilidad de muchas de estas nuevas aplicaciones y tecnologías.
  • La capacidad de almacenamiento de gran cantidad de información, archivos y documentación digitalizada en espacios reducidos de nuestras computadoras, discos rígidos externos y/ o DVD, incluido la virtualidad y el enorme potencial del almacenaje de información y data en la Nube.
  • La inmediatez en la conectividad y en la transmisión de gran cantidad de información y documentación digitalizada a través de recursos de Internet.
  • Las posibilidades creativas, artísticas, expresivas y cualitativas que brindan para la concreción de la puesta en escena y fundamentalmente de determinados efectos lumínicos, escenográficos o especiales que de otra forma serían imposibles de lograr en un espectáculo en vivo.
  • La capacidad de conectividad y comunicación globalizada que pareciera favorecer en nuestro caso el intercambio y la comercialización de bienes, servicios y productos escénicos.   
  • Las enormes posibilidades que brindan Internet, las redes sociales y la Web 2.0 para la promoción, comunicación y comercialización de espectáculos.
  • La facilidad que ofrece Internet de reservar y comprar entradas a espectáculos por parte de los espectadores y sin moverse de la casa o de la oficina, lo que puede favorecer el consumo de ciertos segmentos de públicos. 
  • Las posibilidades que nos ofrecen a la hora de reemplazar en ocasiones la construcción de costosas escenografías corpóreas por video proyecciones múltiples y tridimensionales. Esto también suele favorecer a menudo en la reducción de los tiempos de realización de un espectáculo y en la no necesidad de guardado o acopio de materiales.
  • La factibilidad de desplazamiento de escenografías corpóreas de grandes dimensiones a través de recursos informatizados y digitales así como de ascenso y de descenso de varas motorizadas de maquinaria o de iluminación que permiten la reducción del personal técnico necesario tanto en la fase de producción como durante las funciones, con la consiguiente reducción de ciertos costos laborales.

Entre los dilemas, puedo advertir los siguientes:

  • La problemática que conlleva en algunos espectáculos el uso de los recursos tecnológicos a veces de manera indiscriminada, a veces sin los conocimientos adecuados y a veces no acorde a las posibilidades de la compañía productora, lo que pareciera terminar desmereciendo la calidad artística de las propuestas escénicas.
  • La problemática que entraña la utilización de las nuevas tecnologías como un fin en sí mismo o como una moda a copiar o como una demostración de vaya a saber uno qué cosa y no como un medio o un recurso expresivo más para desarrollar un determinado lenguaje o poética escénica contemporánea.
  • Las dificultades que presentan algunas nuevas tecnologías un poco más complejas y sofisticadas que se requieren desde el mismo inicio de los ensayos artísticos para poder experimentar con ellas, lo que no siempre se puede y no solo por una cuestión de costos, que obviamente inciden y mucho, sino por la falta de disponibilidad de dichos equipamientos para usos tan prolongados.
  • Los dilemas que pueden llegar a generar la complejidad de operación de algunas de estas nuevas tecnologías que demandan de la contratación de personal externo y muy especializado o de la formación específica y tiempo de capacitación de personal técnico propio, con el consiguiente costo que ambas opciones trae aparejado.
  • El tiempo y la dedicación que requiere la actualización constante de los portales de Internet dedicados a promocionar y a comunicar espectáculos, compañías o productoras –nada  peor que un portal con programación vieja o desactualizada o con información errónea -.

Cabe preguntarse finalmente y para concluir, qué podemos hacer como productores/gestores escénicos ante la evolución de las tecnologías y la respuesta quizás sea ni más ni menos que evolucionar con ellas.  Además, es posible:

1) Capacitarnos - si no lo estamos - y/o actualizándonos – casi constantemente - a fin de intentar entender/ comprender/ adaptarse/ estar al día con el fenómeno de las nuevas tecnologías y su relación con nuestra sociedad en general así como con las artes escénicas en particular (y más específicamente, con la disciplina escénica en la que nos desarrollemos).

2) Tratar de conocer –o de reconocer, mucho mejor aún- las posibles limitaciones que frente a la utilización y aprovechamiento de las nuevas aplicaciones tecnológicas puedan llegar tener nuestras organizaciones escénicas, atendiendo especialmente a la brecha cultural que pueda llegar a existir entre el personal que tiene conocimientos de estas nuevas tecnologías del que no lo tiene -incluyéndonos por supuesto entre unos u otros- y de ese modo, accionar a favor del aprendizaje y del mejoramiento continuo así como de la necesaria complementariedad. [9]   

3) Analizar el impacto que están produciendo las nuevas tecnologías en el presente del sector escénico en general –a nivel global, regional y local- así como en el interior de nuestras organizaciones o espectáculos en particular, para operar fortaleciendo los efectos positivos de las nuevas tecnologías y neutralizando los negativos.

4) Anticiparnos a las oportunidades y amenazas que las tecnologías pueden llegar a generarnos en nuestros macro y micro entornos (entendiendo que los entornos son cambiantes y diversos y por tanto, que lo que funciona en un lugar puede no hacerlo en otro, que lo que fue efectivo para unos puede no serlo para nosotros, que lo que hace un tiempo resultó exitoso puede no repercutir ahora del mismo modo, etc.). 

 

 


REFERENCIAS 

[1] Ver: 5º Encuentro Iberoamericano de Productores Escénicos 2014, http://www.productoresescenicos.wordpress.com

[2] Aparte de las nuevas tecnologías mencionadas en este párrafo, me parece importante señalar la existencia otros grandes avances tecnológicos en campos tan diversos de la tecnología pero menos conocidos para el común de la gente como, por ejemplo, la energía nuclear, la biotecnología, la nanotecnología, lo aeroespacial, etc.

[3] Tecnologías de la Información y Comunicación: “(…)  conjunto de recursos necesarios para manipular información y contenidos (incluidos los culturales): computadoras, software y las redes necesarias para almacenarlos, administrarlos y transmitirlos (telefonía móvil, Internet, etc.). El escenario tecnológico actual puede caracterizarse  por las facilidades que ofrece en relación a la creación y distribución de contenidos, por el aumento de la cantidad de usuarios con acceso a una mayor y mejor conectividad y por los usos que éstos le dan a esos contenidos y herramientas.”  La circulación de contenidos culturales en la era digital. Observatorio de Industrias Creativas.  http://recursosculturales.com/revista/2014/06/circulacion-de-contenidos-culturales-en-el-entorno-digital/

[4] El espacio escénico es el lugar donde transcurre la exhibición de una obra o espectáculo y que suele reemplazar al escenario tradicional en algunas salas de teatro, fundamentalmente de carácter independiente, alternativo y/o experimental. 

[5] Véase, por ejemplo, Interiores de Mariano Pensotti, intervención artística de un edificio de viviendas, de la que tuve el desafiante placer de realizar la producción ejecutiva y artística en el 2007. http://gustavoschraier.com.ar/ver_espectaculo.php?c=44&i=1  y/o http://marianopensotti.com/interiores.html

[6] Nótese que 6 de los 11 últimos espectáculos teatrales que llevé adelante desde 2012 a la fecha, utilizaron alguno o varios sistemas de video proyección para generar imágenes ilustrativas, narrativas, pictóricas, escenográficas, etc.,: Sallinger (Sala Casacuberta, 2012)/  Póstumos (Teatro Regio y de la Ribera, 2013-14)/ Panorama Sur 2013 (Tacec, Teatro Argentino de La Plata, Teatro Callejón y Sala Cunill Cabanellas)/ Los áspides de Cleopatra (Sala Casacuberta y Teatro Pavón de Madrid 2013-14)/ Almas ardientes (Sala Casacuberta, 2014)/ La noche en que Fortimbrás se emborrachó (Teatro Sarmiento)

 

[7] Véase, por ejemplo, El burgués gentilhombre de Moliere, con dirección de Willy Landin y actuaciones de Enrique Pinti, Lucrecia Capello y elenco, que produje en el Complejo Teatral de Buenos Aires. https://www.youtube.com/watch?v=YLtGobjiveY 

[8] Véase, por ejemplo, Distancia de Matías Umpierrez. Múltiples pantallas. 5 músicos en escena. 4 actrices transmitidas en directo desde París, Hamburgo, Buenos Aires y Nueva York. El amor a 7000 km de distancia e interferido por una fusión ecléctica de recuerdos felices, melodías melancólicas, registros familiares, archivos ocultos, imágenes del olvido, consumismo delirante”. 

http://elculturalsanmartin.org/programacion/evento/224-distancia-de-matias-umpierrez#sthash.T1R3KP8J.dpuf

[9] Sobre esta cuestión de la brecha cultural que se establece en muchas organizaciones entre los mayores con experiencia y  los jóvenes con habilidades tecnológicas, Gerardo Carchio, en el artículo Las nuevas tecnologías y las viejas diferencias de su interesante blog de recursos humanos reflexiona lo siguiente: “(…) La paradójica situación de malabaristas sin experiencia y discapacitados con experiencia que no saben encender una computadora, nos encontramos ante un ineludible dilema laboral a resolver. En un rincón, la destreza en el manejo de la tecnología y en el otro la experiencia para entender la complejidad de los negocios de hoy. (…) Solamente el diálogo y un fuerte trabajo sobre nuestros modelos mentales permitirá cerrar esta brecha cultural. Unos y otros tendrán que construir un nuevo paradigma que permita entender la sabiduría de los mayores en combinación con los conocimientos de los más jóvenes en una potente combinación que permita articular una asociación mucho más rica.” Véase: https://docconsultores.wordpress.com/2012/07/02/las-nuevas-tecnologias-y-las-viejas-diferencias/